14 Sep

Orienta con Glamour

No será ni la primera, ni la última vez en la que insista en la importancia de lo invisible enCaptura de pantalla 2014-09-14 a la(s) 23.32.03 la orientación.Sigo empeñada en hacer ver que aquello observable a nuestros ojos no es ni más importante ni más trascendente que aquello que no podemos ver. ¿Qué diferencia a dos personas que tienen el mismo título, la misma formación y experiencia, en la misma empresa y en el mismo puesto?¿por cuál de ellas se decidirá la empresa si ambas compiten en el mismo proceso de selección? Es más que probable que sus cualidades personales, sus habilidades sociales, su motivación e interés por el puesto y la actitud ante el proceso de selección marque una pequeña ,pero sustancial, diferencia. La suficiente para hacer que la empresa tome una decisión a favor de uno u otro -suponiendo que estemos ante un proceso justo e imparcial-. Los profesionales de la Orientación trabajan a diario ,en la sombra, puliendo diamantes personales que brillarán en el mercado laboral en cuanto la oportunidad llame a la puerta.

Después de años en el panorama del empleo seguimos luchando por conseguir una fórmula magistral que nos acerque a la inserción. De momento, los compartimentos estancos en los que dividimos a los elementos que lo conseguirían no favorece la situación. Cuando conseguimos que formación y orientación se encuentren, nos falla la intermediación y cuando conseguimos la intermediación, la orientación y la formación esperan al otro lado de la mesa. He tenido la suerte de trabajar rodeada de equipos técnicos de una altísima profesionalidad y he participado del empeño en conseguir esta realidad. En muchas ocasiones, más por la voluntad y tesón de los profesionales , que por  las vías formales e institucionales que encauzaban el proceso. Y cuando ese esfuerzo ,tremendo, no produce el resultado adecuado, es decir, la inserción o lo que es lo mismo el empleo, ambas partes quedan apagadas, y da la sensación de que ni ellos hicieron bien su búsqueda de empleo ni los profesionales de la orientación supieron hacer bien su trabajo. Pero llegar a esta conclusión es un tremendo error porque ,en este proceso, el éxito se encuentra en el proceso mismo y no sólo en el resultado final.

Estoy convencida de que si las oportunidades del panorama laboral español se multiplicaran por veinte también lo harían los casos de éxito que ,tras los procesos de orientación, obtendrían las personas orientadas. Luego el esfuerzo hay que hacerlo desde muchos lados de este prisma, desde el lado del impulso a la economía y la empresa, generadora de necesidades de personal, desde la formación, motor de la cualificación profesional, y desde la orientación y la intermediación -como un mismo ámbito en el proceso de inserción-.

Pero mientras esto se consigue, un buen profesional de la Orientación trabajará contigo las competencias personales y profesionales que necesitas para que tú seas al final, el protagonista de tu propio éxito. El mérito de lograrlo será siempre tuyo, su mérito será haberte dado las herramientas necesarias y adecuadas para que tú lo hagas realidad con autonomía. Porque ,además, estos agentes de la orientación, saben lo que es estar a los dos lados de la mesa. Las políticas activas de empleo que los sustentan no son estables, aparecen y desaparecen, teniendo que enfrentar sus propios procesos de búsqueda de empleo. 

Recuerdo una conversación con un amigo en la que me trasladaba su preocupación del orientador desempleado -“Si ni los orientadores son capaces de colocarse en este país, de nada sirve la orientación”- aquellas palabras ejercieron en mí bastante efecto, es cierto, pensé, es como si enseñáramos a alguien a pescar con maestría y cuando llegara al mar se encontrara el océano desierto de peces.

Hoy lo cierto es ,que hay pocos peces aún en el océano, de modo que, tener la oportunidad de recibir el apoyo, la formación, la orientación y la motivación de un buen profesional de la orientación, eleva sin duda tus posibilidades. Y cuando la oportunidad llame a la puerta, a ese trabajo invisible de crecimiento personal y profesional, no se le podrá llamar suerte, porque los diamantes siempre brillan con Glamour. 

“Lo esencial es invisible a los ojos”
(Antoine de Saint-Exupéry)

Artículo que me publicaron en La Nueva Ruta del Empleo, el pasado martes 9 de septiembre de 2014

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