05 Feb

Las matemáticas y el empleo

lasmatematicasyelempleoTengo la impresión, incluso la constatación de que no hay noticia que den los medios sobre empleo que no lleve impresa las matemáticas. Es como si hablar de empleo hiciera necesario e imprescindible dotar de cifras y números a una realidad ,que aunque debería acercarse más al humanismo y la filosofía, hoy está más próxima a las matemáticas y la estadística. Para una persona ,que se encuentra en situación de desempleo, que se la incluya en un número de más o menos cifras no es algo agradable, ni siquiera relevante, porque la cifra no habla de los millones de euros que le han tocado en la lotería, sino del número de personas con las que comparte la triste situación de seguir en desempleo.

Con que frialdad y frivolidad se habla de cifras: “el número de personas inscritas en las oficinas de empleo se ha visto incrementado este mes en más de 25.000 ” “se contabilizan más de 15.000 afiliaciones a la seguridad social”, “el 60% de los menores de 30 años sigue en situación de inactividad“ y así en un medio, y en otro, y en otro, de comunicación. Grandes expertos se encargan de analizar esos datos, vamos bien, o vamos mal. Que si en comparación con el año tal, que si con el año cual, que en términos macroeconómicos…¿y a mi qué?¿de verdad el análisis desmenuzado de unas cifras de crecimiento o decrecimiento del desempleo van a ser la clave de generación del mío?¿o más bien al contrario? Porque da la sensación de que cuánto más se ahonda en ellos más se estratifica el mercado por grupos.  Grupos en base a números, o tendría que decir mejor, en base a edades, que lo único que crean, a mi entender, son más prejuicios y barreras psicológicas. “Mayores de 45 años” “Jóvenes menores de 30” “de entre 30 a 45…” y usted ¿cómo se siente? porque yo conozco a jóvenes de 50 años y a mayores de 30.

A las empresas se les dan herramientas de sobra para que sepan como tienen que pensar o mal pensar. Y ya no sólo por la de aliños que estas edades llevan consigo de cara a aderezar la ensalada de la contratación, para que al final nos cueste lo menos posible, sino porque la carta de ensaladas es tan extensa que llega un momento que pasas de ella. Porque, lo cierto es, que se contratan personas no se contratan números.

Sinceramente no creo que esta clasificación tan matemática del empleo nos beneficie….vamos a la oficina de empleo con una quiniela en la mano: “para poder acceder a este empleo tiene usted que ser desempleado desde hace al menos un año (12 meses sellando), sin ingresos económicos (0€ en su banco) y con fecha de antigüedad desde hace cuánto y que la ocupación que busquemos la tenga usted puesta en primer lugar”…pero ¿es que me han preguntado en algún momento por mi capacitación para el puesto, mi actitud, experiencia, competencia? Y en el momento en que te falla una de estas cuestiones matemáticas en la quiniela, pues nada de nada. Porque, entiéndalo, las matemáticas son exactas. 

No me extraña que en esas colas de la oficina de empleo, el silencio sea casi absoluto y la pantalla absorba toda nuestra atención mientras esperamos que la hora a las que nos han dado la cita previa se vea reflejada en los diodos y te haga falta cruzar los dedos antes de llegar a la mesa para ,al menos, no tener que volver mañana. Porque ,la verdad, ir a la oficina de ¿empleo? no es una cuestión voluntaria, más bien incómoda, porque al cruzar miradas te ves reflejada en ellas. 

Yo me pregunto si alguno de estos analistas, expertos o ideadores de las reformas laborales en España saben de personas, además de matemáticas. Me da la sensación de que no son conscientes aún de la gratuidad con la que se pronuncian las palabras. ¡¡Perdone!!¡¡Habla usted de mi!!..habla usted de familias de cinco miembros que viven con 425 euros…¿cómo se consigue eso?..habla usted del estudiante que tuvo que salir de España para buscarse la vida en Holanda…de ese empresario que después de años se ha visto obligado a cerrar su fábrica…del que ha perdido toda esperanza (porque el paro estructural aumenta).

Vivimos en un mercado tremendamente competitivo, dónde el “y yo más”, sienta las bases de una economía que crea un empleo precario, temporal y explotador. Y las personas se ven obligadas a montarse en ese tren porque no hay más opción que escoger. Y escuchan las cifras que se mencionan mes a mes, en los medios y les siguen siendo indiferentes, porque no hablan de su realidad, cuentan una realidad matemática, que en absoluto soluciona sus problemas. Y pocas, muy pocas personas, son capaces de ponerse en su lugar y preguntar ¿Y tú como estás?.

María José Muñoz Estepa | @mariaj_munoz

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